Referencias

Producto:
Leaves
Familia:
Leaves
Fabricante:
Magis >
Diseñador:
Blaise Drummond >
ID de Architonic:
1484330
País:
Italia
Año de lanzamiento:
2017
Grupos fabricante :
Pared-Decoración pared >
Grupos:
Pared-Decoración pared >

Familia de producto

Concepto

Hice mis primeros dibujos de hojas hace unos 20 años. Caminando unas Navidades con mi mujer Síabhra por el Jardin des Plantes en París, empecé a recoger algunas de las hojas que levantábamos con los pies. Más tarde en el estudio las dibujé como una especie de recuerdo. En los años siguientes se convirtió en una costumbre, y fui haciendo dibujos de colecciones de hojas que recogía en visitas a lugares de interés arquitectónico para mi trabajo: edificios de Le Corbusier, de Mies Van der Rohe, etc. El más reciente es un dibujo de hojas recogidas en el jardín de la casa de Alvar Aalto en Helsinki el verano pasado. Este otoño, en mi estudio, mientras trabajaba en otras cosas, miré a la paulonia que hay en nuestro jardín. Sus grandes hojas estaban empezando a caer al suelo como servilletas verdes. Alejadas del árbol, pensé que parecían tan simples y tan bellas que traté de plasmarlas en un dibujo antes de que se combaran y se las llevara el viento. En las semanas que siguieron, las hojas que caían de otros árboles de la zona empezaron a llamarme también mientras trabajaba. Dejando la pala, la sierra o la carretilla, tenía que llevarlas a mi estudio con mucho cuidado y ordenarlas. Una hoja del nogal negro americano que planté con un fruto recogido en el Jardín Botánico de Madrid, en una visita al museo del Prado hace muchos años, o de su primo el nogal común que planté con una nuez que recogí en el jardín de un galerista cuando visité Salzburgo. La hoja del castaño de Indias es de una arboleda que planté a las puertas de mi estudio con frutos recogidos de los enormes ejemplares que hay en el camino hacia la casa de mis padres. Al rastrillar las hojas allí un otoño, no podía hacerme el ánimo de tirarlas. El único problema era que empezaba a parecer una tarea sin fin. Una vez que empiezas a prestarles atención, su elegancia es irresistible, y están por todas partes. Me alegré un poco de que llegara el invierno porque por fin podría volver a ocuparme de otras cosas.